Un año más, la ciudad de Bata, en Guinea Ecuatorial, ha sido el escenario de una enriquecedora experiencia educativa y solidaria gracias al proyecto impulsado por la Fundación Okume AZ, que ha consolidado su presencia en la región a través de la celebración de la Escuela de Verano 2025. En esta edición, el proyecto ha contado con la participación activa de profesorado y exalumnado del Centro de Estudios Jaume Balmes de L’Hospitalet, quienes se han sumado de manera voluntaria como parte del equipo formador, aportando su experiencia, entusiasmo y compromiso con la transformación social a través de la educación. FOTOS DISPONIBLES AQUÍ.

Como en años anteriores, el inicio del viaje no estuvo exento de imprevistos. Las maletas facturadas no llegaron a destino, pero el equipo, más preparado que nunca, había previsto esta posibilidad y había distribuido con criterio todo el material imprescindible en el equipaje de mano. Gracias a esta previsión, fue posible continuar sin contratiempos con las actividades programadas desde el primer momento.

Nada más aterrizar, el equipo tuvo la oportunidad de asistir a la ceremonia de graduación del curso escolar 2024-2025. Este evento, repleto de alegría, color y simbolismo, sirvió como punto de partida para la estancia en Bata.

Una vez iniciado oficialmente el programa de la Escuela de Verano, toda la atención se centró en una propuesta original y participativa que fue el eje vertebrador de la edición: el Festival Batavisión. Inspirado en el formato de Eurovisión, pero con identidad guineana, este festival sirvió como hilo conductor para desarrollar actividades creativas que unieron música, movimiento, expresión artística y trabajo cooperativo. Los participantes, agrupados por edades, idearon sus propios grupos con nombres, banderas, bailes y canciones, todo ello desde cero y con total libertad creativa.

Durante todo el proceso, los grupos de mayor edad asumieron un rol de liderazgo y guía para los más pequeños, dinamizando y apoyando las propuestas, lo que les permitió desarrollarse como referentes positivos y adquirir responsabilidades. El punto culminante llegó con la celebración del propio Festival Batavisión, en el que se representaron todas las creaciones realizadas durante la semana. La emoción fue palpable, y el aprendizaje vivido, tanto individual como colectivo, quedó reflejado en cada actuación. Como reconocimiento a su implicación, los participantes mayores recibieron un diploma de monitor por su labor educativa y de dinamización.

Simultáneamente a las actividades con infancia y juventud, se llevó a cabo la segunda edición del curso de ofimática dirigido a docentes y población adulta de Bata. Este curso tuvo como finalidad proporcionar conocimientos fundamentales de herramientas como Word y Excel, para mejorar sus competencias laborales y facilitar su día a día. Fue especialmente significativo comprobar cómo muchas personas que participaron en la primera edición regresaban este año para seguir aprendiendo. Tras siete días de formación, se hizo entrega de los diplomas acreditativos, reconociendo el compromiso y el esfuerzo de quienes asistieron.

Además de las tareas pedagógicas, también se avanzó en la vertiente más estructural del proyecto. Se llevaron a cabo reuniones con responsables educativos, institucionales y sociales de la ciudad de Bata y de Guinea Ecuatorial, con el objetivo de fortalecer alianzas, coordinar recursos y sentar las bases para el desarrollo de futuros programas orientados a mejorar el acceso a la educación de calidad, tanto para niñas y niños como para personas adultas.

Asimismo, se realizaron tareas de mantenimiento y mejora de espacios para asegurar que los entornos donde se llevan a cabo las actividades educativas. Como parte del compromiso con el bienestar de la infancia, durante todos los días que se realizó la escuela de verano, se proporcionó a cada alumno y alumna un bocadillo y un vaso de leche para complementar su alimentación diaria, asegurando así un entorno más saludable y favorable para el aprendizaje.

Este viaje ha sido mucho más que una intervención educativa puntual. Ha sido un ejercicio real de cooperación, de escucha activa, de intercambio cultural y de construcción conjunta de nuevas oportunidades. Porque cuando la educación se convierte en una causa común, los aprendizajes se multiplican y las transformaciones son posibles.

“La cooperación no es caridad, es caminar juntos hacia un futuro más justo.
La enseñanza no es solo transmitir conocimientos, es sembrar oportunidades para transformar el mundo.
Porque educar es siempre el primer paso para evolucionar.”

Desde la Fundación Okume AZ, queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas e instituciones que han hecho posible esta edición de la Escuela de Verano. Gracias al apoyo en la logística, la administración de recursos y la coordinación en terreno, se ha podido desarrollar un programa sólido, respetuoso y transformador.

A todas y todos, ¡gracias por seguir creyendo en la cooperación como herramienta de evolución y en la educación como motor de cambio!

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